En un entorno donde la continuidad del suministro eléctrico se ha convertido en un requisito operativo irrenunciable, los grupos electrógenos han dejado de ser sistemas auxiliares para ocupar un lugar estratégico en sectores tan exigentes como la industria pesada, la sanidad, los centros de datos, las infraestructuras críticas o la defensa. En este contexto, la fiabilidad del equipo no depende únicamente del motor o del generador: depende también, y de forma determinante, del elemento que los une. El acoplamiento mecánico entre ambos componentes es, con frecuencia, el componente menos visible del sistema y, sin embargo, uno de los más críticos para su correcto funcionamiento.